En esta ocasión les quiero hablar de mi abuelo (el Tata), de quien estoy tremendamente orgulloso de ser su nieto pero también muy agradecido por ser uno de los principales cimentadores de mi imaginación. El Tata caía casi perfecto en el clásico arquetipo de abuelo de Hollywood: Casa media lúgubre con un sótano que tenia una pieza “misteriosa”; un living adornado con una cabeza de venado, unos cuernos de alce en la chimenea y entre los adornos porcelanas curiosas como cristos morbosamente crucificados, jarras con formas de cabezas de piratas y los clásicos leones chinos; además estaba su taller, una pieza forrada en libros, todos con el clásico perfume a viejo que nos hace arrugar la nariz a abrirlos para evitar estornudar, y todos con títulos llamativos: “Los tres mosqueteros”, “La expedición de Lord Stanley al África”, “Los Viajes Morrocotudos”, montones de revistas Nacional Geographic (mi abuelo tenia todos los números, más de 100 años), etc. Junto con los libros habían una piel de puma, un montón de estatuillas de criaturas del África, cascos militares, gorros lapones, espadas, una mesa llena de planos y dibujos, y una cabeza jibarizada!!! Bueno, la cabeza en realidad era “Made in China” pero los nietos crecimos creyendo que era real. Y en este ambiente nos contaba cuentos en los que nosotros éramos los protagonistas: El Mago de la Linterna Verde que cazaba niños para alimentarse y que tenia un estante lleno de cabezas de estos; Barba Azul (y variantes de otros colores) quien ponía a prueba a sus señoras prohibiéndoles visitar una pieza en particular, la que tenia los cuerpos de todas las ex que habían cometido el error mirar lo que había allí; historias de pieles rojas, zulúes, fakires, etc. Fue mi abuelo quien me regalo los cuentos de los hermanos Grimm, de Perrault (Gato con Botas), la Odisea y la Iliada, los viajes de Gulliver, Sandokan y muchos más. El Tata además nos regalaba ilustraciones realizadas por el mismo, pintadas en acuarela, de lo que le pidiésemos. Generalmente fueron mapamundis con mares infestados de monstruos marinos. Mientras vivíamos en Suecia mi abuelo nos enviaba cartas con historias e ilustraciones para nuestro deleite. He aquí algunas de las ilustraciones:



Cuando murió mi abuelo me interesaba quedarme con sus álbumes de fotos y para fortuna mía a nadie más de la familia le interesaron. Las fotos van recorriendo las infancias de mi abuela y abuelo, pasando por su pololeo, matrimonio, hijas y matrimonio de estas ultimas. ¡Hay fotos tan antiguas que tal vez sean daguerrotipos! Estos álbumes tienen un valor especial para mí pues poco antes de morir los revisamos juntos y me contó la historia detrás de cada foto y eran muuuuchas fotos. Aquí comparto algunas con ustedes.
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La primera fotografía es de cuando mi abuelo cursaba el equivalente nuestro a 2do medio. En la foto es el segundo de derecha a izquierda, en la segunda fila de arriba hacia abajo. La 2da foto es una humorada nada más (la que sale con la escopeta). La foto que la acompaña es de un “mochileo” que hizo mi abuelo hasta Coyhaique con sus partners (eran 4, pero solo salen mi abuelo y el "tio" Fernando) de toda la vida (ojo que están vestidos de terno). La siguiente foto no la puedo explicar, ¡si parece el punky de la época con lo conservador que era mi abuelo! Las siguientes son de sus tantos viajes por la zona centro-sur de Chile en la zona cordillerana. Es más, en esa foto que aparecen dándose la mano frente a un poste, están en la frontera entre Argentina y Chile.
PD: La cabeza jibarizada también esta en mi casa :D